domingo, marzo 23, 2008

Bruselas




Empiezo la Semana Santa en Bruselas, visitando los grandes centros de la decisión europea junto con un grupo de profesores de derecho, sociología y políticas.

Es un viaje de dos días que me sirve para conocer como viven y trabajan los belgas, los profes universitarios españoles de estas disciplinas, y por ultimo, nuestros expatriados diplomáticos y militares que nos representan.

Empiezo con los belgas. Bélgica esta sumida es una fuerte tensión interna entre flamencos y francófonos. Hay banderas en algunas casas de la capital, y al parecer la cosas no es como para hacer chistes. Aunque tendría su anécdota que en el país de Europa mas poblado por instituciones europeas apareciera una enorme grieta en el centro. El turista que quiera hacer sus pinitos en francés es mejor que lo deje emplee un inglés neutro o se puede encontrar que el camarero le mira con desprecio. En Bruselas hay mucha inmigración bien asentada desde hace mucho tiempo, y la ciudad es un poco feucha, aunque tiene rincones dispersos con encanto. Me gusto que hay ambiente para salir por la noche y sitios para comer o beber, y toda la ciudad me dio bastante sensación de seguridad. En contra, algunas bolsas de basura de mas y un trafico que me recordaba bastante al de Madrid. Tal vez por eso hay pocas bicis, como aquí.

Sobre los profes, buenas vibraciones. Yo que siempre fui un coco de ciencias me preguntaba como viven y respiran en otras escuelas. Me encontré con gente muy leída en temas de actualidad, bien relacionada con otros colegas nacionales y de fuera. Las batallitas de alumnos arriba y horario abajo siempre permiten romper el hielo, y la conversación es gratificante. Realmente ciencias y letras deberíamos cooperar mas a menudo, y no vivir en universos paralelos.

Sobre los expatriados, hay para todos los gustos. Gente muy preparada y concienciada se entremezcla con algún que otro caso raro. En todos ellos se notan horarios extensivos, amistades postales y viajes de avión de más. Probablemente sus cuentas corrientes se esten llenando, pero no parece que ese dinero signifique mucho en su presente. No se, como yo no tuve vida de expatriado no puedo saber si desgasta o enriquece mucho. Lo que sí se es que en los años de estudiante se tiende a mitificar todo: trabajar en OTAN, en el Parlamento, etc, como si aquello fuera otra cosa distinta de un trabajo. Es que yo debía ser muy impresionable.

Así que el viaje fue muy positivo. Compre unos chocolates en Leónidas e hice algunas fotos que están en Flickr para el que quiera verlas. Y a la vuelta un día de curro y a Guadalajara a tirar piedras.

No hay comentarios: